La adicción al móvil no se explica mediante un «chute de dopamina» que secuestra literalmente el cerebro. El teléfono reúne recompensas sociales, información, entretenimiento y alivio del aburrimiento en un dispositivo siempre disponible. Con repetición, las señales —una vibración, una pausa, ver el aparato— pueden activar el hábito de comprobarlo antes de que formulemos una…