Ilustración conceptual de un sumergible que explora las profundidades de la Fosa de las Marianas.

Fosa de las Marianas: qué sabemos de su punto más profundo

Challenger Deep, en el extremo sur de la Fosa de las Marianas, es el punto más profundo del océano conocido. La estimación revisada más precisa que se cita hoy es de 10.935 metros, con un margen de ±6 metros. Esa cifra no sale de una regla apoyada en el fondo: depende de localizar el punto exacto y corregir mediciones acústicas y de presión.

La fosa entera no es un agujero diminuto. Se extiende más de 2.500 kilómetros por el Pacífico occidental; Challenger Deep es una cuenca dentro de ese accidente geológico. Entender esa diferencia ayuda a explicar por qué puede haber varios valores de profundidad y qué significa, en realidad, «el punto más profundo».

La Fosa de las Marianas es una región, no un pozo

La fosa se encuentra al este de Filipinas, en el Pacífico occidental, y forma un arco de unos 2.550 kilómetros. Su anchura media ronda los 69 kilómetros. Challenger Deep está en el extremo sur, a varios cientos de kilómetros al suroeste de Guam. La NOAA describe esa depresión como el lugar más profundo conocido del océano (ubicación y profundidad).

El nombre también guarda una pista histórica. La expedición británica del HMS Challenger realizó sondeos en la zona en 1875; la cuenca más profunda recibió el nombre de Challenger Deep por el barco. Con los instrumentos de entonces se registraron 4.475 brazas, unos 8.184 metros. No fue una medición inútil: mostró que el fondo descendía mucho más de lo que las cartas disponibles permitían imaginar, aunque todavía no identificaba con precisión el punto más profundo.

Mapa esquemático del Pacífico occidental con Filipinas, las islas Marianas, Guam, la Fosa de las Marianas y Challenger Deep.
Challenger Deep ocupa el extremo sur de la Fosa de las Marianas. Mapa esquemático, no a escala.

Cómo se formó este abismo

La fosa marca una zona de subducción: la placa del Pacífico se introduce bajo la placa del mar de Filipinas. Al converger, la corteza oceánica se curva hacia abajo y forma una depresión larga y estrecha. El proceso no excavó una cavidad vertical; dobló y deformó una franja extensa del fondo marino. La frontera es sísmicamente activa (USGS: tectónica de la placa del mar de Filipinas).

La escala importa. Cuando una expedición anuncia que llegó a «la Fosa de las Marianas», eso no significa necesariamente que tocó Challenger Deep. Un vehículo puede explorar montes submarinos, laderas o zonas menos profundas de la misma región. Incluso dentro de la cuenca más honda, hallar la coordenada mínima exige cartografiar un relieve que no se ve desde la superficie.

Qué profundidad tiene Challenger Deep

El mejor valor moderno citado con frecuencia procede de un estudio publicado en 2021: 10.935 ±6 metros, con un intervalo de confianza del 95 %. Los autores combinaron transectos de sumergible, un altímetro acústico y sensores de presión. Después corrigieron factores como la temperatura y salinidad de la columna de agua, la presión atmosférica, la gravedad y el nivel del mar (estudio de medición revisada).

Ese margen no significa que el fondo suba y baje seis metros como una marea. Expresa la incertidumbre de la medición según el método utilizado. El punto más profundo tiene relieve y ocupa una zona pequeña; una diferencia de posición puede hacer que un instrumento mida unos metros por encima del mínimo, aunque la expedición haya llegado muy cerca.

Por eso aparecen cifras distintas en fuentes antiguas. Un levantamiento con sonar multihaz de 2010 calculó 10.994 ±40 metros. El estudio de 2021 bajó el valor estimado a 10.935 ±6. No es una señal de que la fosa haya cambiado de tamaño en once años: los trabajos no usaron exactamente el mismo punto y método. La velocidad del sonido en el agua varía con sus propiedades; el movimiento del barco y el modelo acústico influyen en el mapa. Los sensores de presión, por su parte, deben traducir presión a profundidad y corregir las condiciones físicas del lugar.

La medición más directa tampoco es automáticamente perfecta. En 1960, el batiscafo Trieste llegó al fondo con Jacques Piccard y Don Walsh a bordo. Su indicador mostró inicialmente 37.800 pies; cálculos posteriores corrigieron la lectura a 35.800 pies, aproximadamente 10.912 metros. La corrección histórica es un buen recordatorio: bajar hasta el lecho y conocer con precisión cuánto se ha bajado son dos problemas distintos (registro de NOAA sobre el descenso del Trieste).

Para poner la escala en perspectiva, si apoyáramos el Everest en el fondo de Challenger Deep, todavía quedaría más de una milla de agua sobre la cima, según NOAA. La comparación sirve para imaginar la profundidad; no convierte una altura terrestre y una medición batimétrica en magnitudes obtenidas del mismo modo.

De la cuerda del Challenger a los vehículos de profundidad total

En 1875, el HMS Challenger bajó una cuerda lastrada para sondear el fondo. A mediados del siglo XX los ecosondas reemplazaron buena parte de ese trabajo: emiten un pulso de sonido y calculan la profundidad a partir del tiempo que tarda el eco en volver. El multihaz amplía la franja medida a ambos lados del barco y permite construir un mapa, no solo obtener una lectura justo debajo del casco.

En enero de 1960, el Trieste llevó por primera vez a personas a Challenger Deep. La siguiente inmersión humana llegó en 2012, cuando James Cameron descendió en el sumergible Deepsea Challenger. Desde entonces, los estudios han combinado exploraciones tripuladas, vehículos robóticos y mediciones desde barcos. Cada herramienta responde a una pregunta diferente: un sonar cubre más terreno; un sumergible observa y toma muestras en un punto; un sensor registra condiciones físicas sin que haya personas a bordo. La cronología y los resultados de varias campañas están resumidos por el Centro Nacional de Información Ambiental de NOAA.

La diferencia entre mapa y observación directa también aparece en la guía sobre el fondo del océano. Un mapa acústico permite reconocer una forma del relieve, pero no revela por sí mismo qué organismos viven allí ni cómo se comporta el sedimento.

Qué se ha observado en la zona hadal

En 2017, un vehículo de observación de JAMSTEC filmó un pez caracol a 8.178 metros dentro de la Fosa de las Marianas. El sensor CTD de un lander midió la profundidad. El pez apareció más de dos kilómetros por encima del punto más profundo estimado; la fosa alberga vida a cotas extremas, pero esa filmación no muestra qué vive en cada parte de Challenger Deep (comunicado y datos de JAMSTEC).

Hay una explicación fisiológica posible para que los peces no aparezcan en los últimos kilómetros. El TMAO, una molécula que ayuda a estabilizar proteínas ante la presión, tiende a acumularse en los tejidos de peces de aguas cada vez más profundas. Un estudio propone que esa acumulación puede imponer un límite bioquímico cerca de los 8.200 metros, cuando las células se aproximan a la concentración salina del agua marina. Es una hipótesis, no una frontera universal demostrada; el trabajo estudió peces de la fosa de Kermadec y extrapoló el mecanismo (estudio en PNAS).

Otros organismos sí ocupan zonas hadales y se alimentan de restos que descienden desde capas superiores. Un estudio de anfípodos recogidos en seis fosas del Pacífico, incluida la Mariana, encontró partículas sintéticas y microplásticos en sus aparatos digestivos. Las muestras del conjunto cubrían entre 7.000 y 10.890 metros; el resultado no permite afirmar que toda la fosa esté contaminada por igual ni asignar la cota máxima a Challenger Deep (estudio de Royal Society Open Science).

Estos hallazgos amplían lo que sabemos de la vida en condiciones extremas, pero no prueban que exista vida fuera de la Tierra. Sí ayudan a formular mejor qué ambientes podrían sostener organismos y qué evidencia necesitaríamos para confirmarlo, una cuestión relacionada con la paradoja de Fermi.

Lo que sabemos y lo que aún no

La Fosa de las Marianas es una estructura tectónica extensa; Challenger Deep es su cuenca más honda conocida. La mejor estimación revisada disponible sitúa allí el lecho a unos 10.935 metros bajo el nivel medio del mar, con un margen de seis metros. El número resume mediciones complejas, no una lectura perfecta de cada punto del fondo.

Las expediciones han llegado, han trazado mapas y han observado organismos a profundidades que parecían inaccesibles. Pero cubrir una región enorme con sondas no equivale a verla toda. La fosa sigue ofreciendo preguntas sobre su relieve, la química del agua y los límites de la vida; responderlas depende menos de imaginar monstruos que de mejorar instrumentos y volver a medir.


Comentarios

2 respuestas a «Fosa de las Marianas: qué sabemos de su punto más profundo»

  1. […] La ubicación, el origen tectónico y las mediciones de ese punto se explican con más detalle en el artículo sobre la Fosa de las Marianas. […]

  2. […] Fosa de las Marianas muestra que incluso en la Tierra puede ser difícil localizar y observar directamente los entornos […]

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